
Sofia, una estudiante de 22 años de la Universidad Nacional de Asunción, se enfrenta a una difícil realidad económica. Con pocos recursos y muchas responsabilidades, descubre que el salario de su trabajo a tiempo parcial no es suficiente para cubrir todos sus gastos universitarios. En su búsqueda de alternativas, se topa con un anuncio que cambiará su vida: se solicitan escorts de alto nivel para acompañar a clientes adinerados en eventos y reuniones privadas. Tras mucho deliberar, Sofia toma una decisión que nunca pensó considerar: convertirse en escort para financiar sus estudios.
Criada en un hogar modesto, Sofia siempre valoró la educación como el camino hacia un futuro mejor. Sus padres, aunque apoyaban sus aspiraciones académicas, no podían ofrecerle el apoyo financiero necesario. La idea de convertirse en escort comenzó como un pensamiento fugaz, pero con el tiempo, la necesidad apremiante de dinero la hizo considerarlo seriamente. La decisión estuvo plagada de dudas y miedos éticos, preocupada por las implicaciones morales y el qué dirán. Sin embargo, la urgencia de su situación financiera la llevó a tomar la decisión de intentarlo, convenciéndose de que sería solo temporal.
El día de su primer encuentro, Sofia se preparó meticulosamente. Elegir la ropa adecuada, maquillarse sutilmente y repasar mentalmente posibles conversaciones ocuparon su tarde. El cliente era un empresario local, conocido por su generosidad pero reservado en su vida privada. El encuentro se llevó a cabo en un lujoso hotel del centro, donde Sofia se esforzó por mostrarse segura y encantadora. Aunque el cliente fue respetuoso y el encuentro transcurrió sin incidentes, Sofia se sintió aliviada cuando terminó. Los sentimientos encontrados de alivio y culpa la acompañaron de vuelta a casa.
Con el tiempo, Sofia se acostumbró a su doble vida. Las mañanas las dedicaba a sus estudios y las tardes y noches a su trabajo como escort. Este estilo de vida le exigía un alto nivel de organización y discreción, especialmente para mantenerlo en secreto de sus amigos y familiares. Con cada cliente, Sofia ganaba confianza, pero también se acumulaban el cansancio y el estrés de llevar una doble vida. Las complicaciones surgieron cuando una amiga cercana descubrió su secreto, causando un conflicto que puso en riesgo su amistad.
La vida secreta de Sofia comenzó a pasar factura. Sus calificaciones fluctuaban y su salud emocional se deterioraba. La amistad con su compañera, una vez sólida, ahora estaba teñida de juicio y distancia. Sofia empezó a cuestionar si el dinero valía la pérdida de relaciones y su bienestar. Una noche, después de un encuentro particularmente difícil, decidió que necesitaba hacer un cambio.
Reflexionando sobre su experiencia, Sofia se dio cuenta de que aunque inicialmente había logrado sus objetivos financieros, el costo emocional y social había sido demasiado alto. Después de mucho pensar, decidió que era momento de cerrar ese capítulo de su vida. Aunque incierta sobre cómo manejará sus finanzas en el futuro, se siente aliviada y esperanzada. Con el apoyo de algunos amigos comprensivos y la búsqueda de alternativas más alineadas con sus valores, Sofia mira hacia adelante, decidida a reconstruir su vida y continuar su educación en sus propios términos.