
Fue otro viaje de negocios, esta vez me llevó a Asunción, Paraguay, donde conocería a Laura por primera vez.
Mientras caminaba por el bullicioso centro de la ciudad, una voz suave llamó mi atención. Me di la vuelta y vi a una joven de cabello oscuro y ojos brillantes que me sonreía tímidamente. «Hola, parece que estas perdido, soy Laura», se presentó, extendiéndome la mano. Desde ese momento, supe que este viaje de negocios no sería como los demás. Laura me había atrapado con su encanto desde el primer instante en que cruzamos miradas. A partir de entonces, cada momento en Asunción se volvía más emocionante y lleno de sorpresas a su lado.
Le mencioné que era mi primera vez visitando Asunción. La emoción me recorría mientras pedía indicaciones para llegar a los diversos monumentos y lugares emblemáticos que esperaba explorar durante mi tiempo libre. El sol nos golpeaba mientras estábamos parados en la calle bulliciosa, rodeados por los sonidos y vistas de la vibrante ciudad. El aroma del pan recién horneado llegaba desde una panadería cercana, añadiendo más a la experiencia sensorial. No podía esperar para comenzar mi aventura en este hermoso y desconocido lugar.
Al final, no visité ningún monumento ni exploré la ciudad. En cambio, en mi tiempo libre, me dediqué a darle por el culo a Laura una y otra vez. Ella se quedó conmigo durante toda mi estancia en el hotel, y después de cada reunión, sabía que su culito me esperaba para ser disfrutado como se merecía. La habitación se llenaba con el aroma de nuestra pasión y deseo, y nos perdíamos en los cuerpos del otro cada noche. No había necesidad de hacer turismo cuando tenía todo lo que quería justo frente a mí: las curvas perfectas de Laura, sus gemidos de placer y la intensa conexión que compartíamos. Mi viaje puede que no haya sido una experiencia turística típica, pero sin duda fue inolvidable. Si estas de visita por Paraguay tenes que experimentar una Puta Paraguaya