Entrevistas con Escorts en Paraguay: Relatos desde Dentro – Parte 2

En esta segunda entrega de entrevistas anónimas, cinco mujeres paraguayas comparten las razones que las llevaron a convertirse en escorts, sus experiencias más significativas, los desafíos que enfrentan y los consejos que ofrecen a quienes contratan sus servicios. Sus voces, provenientes tanto de Asunción como de ciudades del interior, revelan la diversidad de realidades que configuran el mundo escort py.


Historia 1 – Cumplir mis fantasías (Luana, 26 años, Encarnación)

«Siempre fui muy curiosa y abierta sexualmente. Durante años reprimí mis fantasías por miedo al qué dirán. Descubrí el trabajo de escort como un espacio seguro donde podía explorarlas y, al mismo tiempo, ganar dinero. Hoy elijo a mis clientes con cuidado, busco afinidad y respeto mutuo. ¿Mi mayor desafío? Separar mi vida personal de la profesional: poner límites emocionales es vital. A los clientes les diría que la mejor experiencia nace de la honestidad: expresen qué desean sin tabúes, pero con respeto.»


Historia 2 – Pagar la universidad… y seguir (Martina, 30 años, Asunción)

«Comencé a trabajar como escort cuando cursaba el segundo año de Ingeniería Comercial. Necesitaba cubrir matrícula, materiales y alquiler. Terminé la carrera, me gradué con honores y, aun así, decidí continuar como escort.

¿Por qué? Porque disfruto la independencia financiera y la flexibilidad que ningún otro empleo me ofrecía. Administro mi tiempo para seguir formándome: hice un posgrado en marketing digital que me ayuda a gestionar mi propia marca como escort VIP. A quienes contratan diría: valoren el tiempo y la preparación que hay detrás; la puntualidad y el trato cordial marcan la diferencia.»


Historia 3 – Lo que mejor paga (Camila, 24 años, Ciudad del Este)

«Trabajé como mesera, promotora y vendedora, pero los sueldos eran bajos. Ser escort me permitió multiplicar mis ingresos y ayudar a mi hermana menor a terminar el colegio técnico. No es un dinero ‘fácil’: hay inversión en estética, salud y seguridad. Además, la presión social pesa. Mi estrategia es mantener total discreción y ahorrar: mi meta es abrir una boutique de ropa. Consejo para clientes: reconozcan que esto es un servicio profesional; un buen acuerdo claro desde el principio evita malos entendidos.»


Historia 4 – Deudas familiares (Rocío, 34 años, Villarrica)

«Hace cuatro años, un incendio destruyó la carpintería familiar. Quedamos con deudas enormes y sin capital. Trabajar de escort fue la salida más rápida para estabilizar la economía en casa y costear la rehabilitación de mi papá, que resultó herido. Fue duro aceptar los prejuicios del entorno, pero hoy miro atrás y veo el progreso: pagamos las deudas, reconstruimos la carpintería y mi hermano administra el negocio.

Mi aprendizaje: nunca descuides tu seguridad; verifica a los clientes y define límites claros. Para ellos, mi consejo es la empatía: detrás de cada escort puede haber una historia de resiliencia.»


Historia 5 – Escort VIP y libertad (Valentina, 28 años, Asunción)

«Trabajar como escort VIP me ofrece ingresos altos y, sobre todo, libertad: elijo a quién veo, cuándo y por cuánto tiempo. Me apasiona viajar; organizo mis ‘touring’ por Latinoamérica y conozco culturas mientras trabajo. Invierto en cursos de idiomas y en un fondo de retiro; sé que esta etapa es temporal y planeo abrir una agencia de acompañantes premium dirigida por mujeres.

El mayor reto es la logística y la seguridad al viajar. Por eso, uso referencias cruzadas y servicios de escolta privada cuando es necesario. A los clientes les sugiero ser claros en expectativas y valorar la profesionalidad: un trato de lujo se corresponde con respeto y generosidad.»


Reflexión final

Estas cinco historias muestran que no existe un solo motivo para ingresar al mundo escort py. Detrás de cada elección hay metas, fantasías, obligaciones o deseos de independencia. Comprender esta diversidad ayuda a derribar estigmas y a promover interacciones basadas en el respeto, la transparencia y la seguridad para todos.